Un centro ejemplar

El centro, en honor a un ilustre sacerdote astorgano, fue creado por otro gran cura, Augusto Quintana, quien prácticamente dedicó su vida al estudio de Astorga y todas sus comarcas desde un lugar privilegiado como el Archivo del Obispado asturiciense.
“No tenía Astorga un recipiente adecuado para divulgar temas astorganos, estudios, documentos, libros... En el pasado hacían las veces, con las lógicas limitaciones de espacio y de destinatario, los periódicos trisemanales. Esta necesidad de dar salida desde aquí —sin tener que acudir a revistas foráneas— a la alta divulgación e investigación sobre temas locales la vino a cubrir la revista Astórica, del Centro de Estudios Astorganos “Marcelo Macías” que, dirigidos uno y otra por Augusto Quintana Prieto, ha ido dando a la estampa desde 1983, en que apareció su primer número, valiosas aportaciones al conocimiento de la historia de la ciudad, en sus más variadas facetas, de la mano de reconocidos especialistas”, escribió el desaparecido Carro Celada, una de esas voces literarias de una ciudad amante de la literatura.
Marcelo Macíasnació en Astorga en 1843 y murió en la ciudad de Orense en 1941. Anoche, en un acto celebrado en el Ayuntamiento de Astorga, Gregoria Cavero, profesora de Historia Medieval en la Universidad de León, inició una nueva etapa de la revista ‘Astórica’, que publica el centro ‘Marcelo Macías’, recogiendo eltestigo del periodistaMartín Martínez, que a su vez había mantenido la labor de su tío Augusto Quintana durante más de una década, desde la muerte de éste en el verano de 1996.
“Vamos a seguir con la trayectoria anterior, pero fortaleciendo la actividad cultural de Astorga, que es mucha”, señala Gregoria Cavero.
El centro, además de la revista ‘Astórica’, organiza todos los años una ronda literaria, en el mes de agosto, y publica varias obras relacionadas con la ciudad bimilenaria, en una colección que lleva por nombre ‘Fuenteencalada’ desde el año 1977. Gracias a su iniciativa han salido a la luz numerosos artículos sobre el pasado romano de Astorga, el Camino de Santiago, las aficionesliterarias de Leopoldo Panero o pequeños y grandes monumentos de la zona. Nunca con tan poco se ha podido hacer tanto